miércoles, 1 de mayo de 2019

Soñé la noche

Soñé que la noche crecía como niebla
sobre mis cansados parpados
y en la oscuridad temida 
reviví los recuerdos añorados.

Sentí que tus ojos me miraban
y tu cuerpo era una sombra indefinida,
una grisácea pincelada de duda temblorosa
que erizaba los cabellos yertos de los muertos.

De la noche escapé, entre visillos negros,
para visitar aquella lúgubre morada
donde la luna fue sol y la piel quemada,
donde vinimos los instantes idílicos
de una existencia atormentada.

No encontré el lugar
no encontré la casa.
Pregunté al vacío,
me contestó: Nada.

Desperté en la noche,
me encontré muriendo,
no existió tu sombra
ni ningún momento
que soñar pudiera
pues estaba muerto.

Pamplona. 1986

Entre el ser y el querer

Al final de la jornada estúpida 
de vacíos y errores,
al final de la indefinible nada
al final de ese intento inútil que es ser feliz,
se encuentra siempre el conocido rostro de la resignación
o la caída en la batalla entre tu y el otro...que sois
lo mismo, la misma cara.
Combate inútil de frustración y esperanza

Pamplona. 1986


Amanecer en la escarcha

Como si no supiera lo que dice tu cara...
Miras a los ojos mientras callan las palabras
y los cuerpos duermen uno junto al otro
entre la armoniosa calma;

Ellos hablarían si el negro velo que nos ata
cayera al suelo sin mentiras ni amenazas.

Una voz muerta...una mirada
una insinuación lenta, una respuesta rápida,
una mano gélida que cruje como un cuchillo
rasgando la seda cálida.

Piel desnuda  que anhela una caricia...

Suspira la madrugada

Cristal azul de los ojos bajo la bóveda clara

Refugio de los sonidos que gimen en la mañana

susurran con los silencios  rotos de la luna pálida.

Sentí tus soles dormidos amanecer en la escarcha,
quebrarse entre mis manos el fuego de tus entrañas,
como el rayo azul y húmedo en el primer claro del alba.
Los labios rojos, heridos, se abrían en la alborada.
Un silencio de estrellas brillaba como luciérnagas.

Del espejo profundo, reflejo de luz callada,
brota cristal amargo, recuerdo de la mar blanca
soñando entre las olas
fantasía de niña
corazón de amada
un naufragio deseado de dos cuerpos y dos almas.

Cristal, lagrima de alegría, 
rocío de madrugada,
lluvia negra, tormentosa, barro, cieno de las charcas
desborda tus emociones, llanto de impotencia y rabia.

Olvidas que las noches son muy cortas,
son muy rápidas.

Una voz muerta,
un reproche mudo,
un adios desconocido,
una mañana...

Encierras tus pensamientos en cárcel de pura farsa,
jaula de deseos soñados
sumidos en el olvido,
en la herrumbrosa patraña de miedos y acusaciones:

Moral burguesa y cristiana que castra las emociones
y condena la esperanza de soñar despierto
sintiendo cada poro,
cada instante,
cada beso.

Como si no supiera lo que dice tu cara...

No bajes los ojos,
mira con la frente alta...
Siente, vive como humana
los placeres de la vida
que ayer es tarde
y hoy un instante sólo

No esperes a mañana

"De deseos reprimidos están los manicomios llenos"

Pamplona 1986



El reflejo de la luna

A la orilla de un rio 
de cenagosas aguas
descubrí su pálida figura.

Se recortaba sobre los arboles como una sombra de plata
como un reflejo de luna.

Temblaban los oscuros pliegues de su ropa
en la noche sombría

mientras el lecho callado
en olas de espuma se derretía.

Me acerqué al pasado remoto
como el niño se acerca a la cuna
o el anciano a la fría tumba.

Temblaba...

Mi recuerdo, 
su sombra, 
mi vida.

Llegué a la orilla del rio y el silencio me sorprendió...
La luna no se miraba ya en la oscura corriente
y el reflejo de la sombra me hizo descubrir
donde se ocultaba aquella pálida figura...

Pamplona. 1986

Soñar

¿Vives?

Dormito a veces
Y cuando no lo hago...sueño que muero

Anoche soñé que la vida era un sueño
más, al despertar esta mañana
he comprobado con horror
que había comenzado la pesadilla

Pamplona. 1986




















No quise...

No quise mirar al cielo...tan yermo

No quise llorar
los ojos muy quietos
clavados,  sin sombra de vida
estaban abiertos
ventanas vacías con cristales negros
La flor de sus labios entre huesos huecos
Su pelo
Sus ojos castaños
Invierno

No quise mirar al suelo
por miedo

Recuerdo cansado su hermosa mirada
aquel fuego eterno
de noches sin sombras
susurros sin ecos

No quise llorar
no pude ya hacerlo
Ni vivo, ni muero
ni sufro dolor

Padezco agonía
en "aqueste" infierno
de angustia
de ansia
de dolor de muerto

Palabras, palabras
susurros y ecos
Recuerdos
¿Recuerdas?
Contestas...Recuerdo


Pamplona 1986