De pronto, una luz cegadora, deslumbrándome la vista, me hace perder el contacto con la realidad, sintiendo entonces cómo soy arrastrado hacia uno de aquellos abismos, como si una invisible fuerza, con unos invisibles brazos, me llevara a su seno. Siento que caigo en el vacío, dando vueltas y más vueltas, envuelto en una oscuridad absoluta. En esa acelerada carrera hacia el infinito creo reconocer rostros, situaciones ya vividas, conocidas, gestos, palabras que se repiten una y otra vez hasta perderse en la inmensidad. Una vez más siento esa luz cegadora, extraña luz que me hace perder las fuerzas, empequeñeciéndome hasta tal punto que no sé si existo o si soy fruto de mi imaginación.
Después de la luz, la oscuridad otra vez. Ha cesado ese vertiginoso movimiento de caída en el espacio. Siento que yago sobre una superficie inestable, tal vez un inmenso barrizal. A medida que pasa el tiempo, si es que acaso pasa, siento cómo mi cuerpo, desde los pies, se hunde en aquel barro viscoso, sin fondo. Unas manos parecen aferrarme por los pies, intentando que todo mi cuerpo se hunda en el fango. Una vez más, cuando estoy a punto de hundir mi rostro en aquella masa viscosa, casi sanguinolenta por momentos, esa luz de nuevo se apodera de mí y, con fuerza sobrenatural, logro salir de aquel lugar.
A partir de entonces mi cuerpo se eleva en el espacio y creo volar; mas, de improviso, siento que algo pugna por salir de mi interior: mi cuerpo, mi rostro, gira una y mil veces hundiéndose en el abismo del que momentos antes salí. Yo, YO sigo inerte en el espacio. Siento, no, veo, pero no tengo ojos, ni cuerpo; vivo. Una felicidad extraordinaria embarga mi espíritu. A la oscuridad de aquel espacio irreal le sigue una espantosa claridad...
Mi madre ha abierto la ventana y la luz cegadora de la mañana ha interrumpido bruscamente este extraño sueño. Sí, solo ha sido un sueño sin sentido, lo digo sin demasiada convicción... Una vez más remoloneo antes de abandonar definitivamente la cama.
Escrito el 12 de septiembre de 1981. Pamplona, con 17 años.
