Leigh Brackett construye un Marte que no tiene nada de científico. Es un Marte mítico deudor de Edgar Rice Burroughs y su "Princesa de Marte". Brackett escribe con una prosa directa, heredera del pulp, pero con ráfagas de lirismo inesperado. Hay arena, sudor y acero… pero también silencios, sombras y una nostalgia que se filtra entre las grietas del relato. No busca la verosimilitud científica —y ahí radica parte de su fuerza— sino la intensidad emocional y el poder de la imagen: un Marte que no necesita ser creíble para resultar inolvidable. La espada de Rhiannon es un cuento de ruinas, ecos y destinos que ya estaban escritos antes de empezar. La relación entre La espada de Rhiannon y Una princesa de Marte no es simplemente de influencia: es casi un diálogo entre dos momentos del mismo imaginario literario. Edgar Rice Burroughs establece el modelo literario de las aventuras planetarias; Leigh Brackett lo recoge, lo oscurece y lo vuelve más introspectivo y melancólico, convirtiendo la novela en una aventura crepuscular. Carter era un humano superior físicamente destinado a convertirse en un héroe casi mítico. Stark no lo es. Burroughs introduce el romance clásico (John Carter y Dejah Thoris). Brackett reduce ese componente. Donde Burroughs ofrece amor y conquista, Brackett ofrece pérdida y tránsito.
domingo, 29 de marzo de 2026
La espada de Rhiannon. Leigh Brackett
Hay libros que no se leen: se recuerdan como si uno hubiera vivido en ellos. La espada de Rhiannon pertenece a esa estirpe rara de libros, donde la aventura no es solo una peripecia sino también un eco antiguo, una memoria que no es del todo nuestra. La espada de Rhiannon sigue a Eric John Stark que encuentra una antigua tumba en el desértico Marte actual y es lanzado a través de una "burbuja de tiempo" al pasado lejano del planeta, millones de años atrás, cuando este era verde y lleno de vida. Stark se ve envuelto en la lucha de poder entre los marcianos, los hombres-serpiente (dhuvianos) y la tecnología del Rhiannon, un mítico Quiru, una raza marciana superior. Mezcla aventuras fantásticas con un toque melancólico sobre civilizaciones perdidas, destacando el viaje del héroe a un mundo exótico. Ojo, hay ediciones españolas como la de Martínez Roca que leí yo en la que el nombre de Stark es sustituido por Matt Carse que en realidad es un héroe de otro ciclo.
A través de la espada y de ciertos enclaves antiguos, se produce una conexión con una civilización antigua desaparecida, mucho más avanzada y poderosa, cuya memoria sigue latente bajo la superficie del planeta. En su viaje al pasado remoto del planeta, Stark se ve envuelto en conflictos entre facciones marcianas, traiciones y alianzas cambiantes así como exploraciones por ciudades en ruinas y territorios hostiles. Stark debe enfrentarse a enemigos que también buscan ese poder corriendo el riesgo de quedar atrapado en ese pasado y con la tentación de apropiarse de un legado que no le pertenece. Finalmente, Stark logra imponerse, pero no como conquistador, sino como alguien que ha comprendido los límites del poder, que reconoce el peso del pasado pero que sigue siendo un extranjero en Marte. Más que una simple aventura de búsqueda de tesoro, la novela cuenta: la historia de un hombre que persigue un mito… y descubre que los mitos son restos de mundos que todavía no han terminado de desaparecer.
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